Toma cinco minutos aprenderlo. Elige tu caso.
El dueño te crea la cuenta y te pasa un correo y una contraseña. Escríbelos y toca Entrar. No tienes que registrarte ni confirmar nada.
Ese correo puede no existir de verdad, es solo tu nombre de usuario. Si olvidas la contraseña, pídesela al dueño: él te la cambia desde su cuenta.
No tienes que volver a hacerlo. Puedes bloquear el teléfono y guardarlo: cuando lo abras de nuevo, la app sigue lista.
En la pantalla de entrada, arriba, eliges el idioma. Cambia todo: los textos, las guías y también el reconocimiento de voz, así que habla en el idioma que hayas elegido. Queda guardado y no hay que volver a elegirlo.
Toca el círculo grande. Cuando se ponga rojo, di lo que vendiste en voz normal, sin apurarte.
Di primero cuántos, después qué y por último de qué color:
Cuando cobras distinto al precio de la lista, agrégalo al final. Si no dices nada, se usa el precio normal.
También sirve “a dos mil”, “en tres mil quinientos”, “a $5.000”.
Aparece lo que entendió. Revísalo antes de confirmar.
Solo cuando tocas Confirmar venta se descuenta del inventario.
Puede pasar que vendas algo que el dueño todavía no cargó, o que el sistema diga que ya no queda. Regístralo igual. La app no te va a frenar.
La línea aparece marcada como nuevo y con borde verde. Ponle el precio tocando “poner precio” y confirma normal.
Si el sistema creía que quedaban 2 y vendiste 3, también se registra: la cantidad queda en negativo y el dueño lo verá para corregir el inventario.
Nunca dejes de registrar una venta porque la app no encuentra el producto. Una venta sin registrar es peor que un dato mal puesto: el dato se corrige, la venta perdida no.
Más abajo está la grilla con todo lo que hay. Tócalo y se agrega igual. También puedes escribir en el recuadro. Se registra exactamente igual que hablando, así que nunca te quedes sin registrar una venta.
En la pestaña Preguntar tocas el micrófono y consultas. Te responde en la pantalla y en voz alta, así no tienes que soltar la ropa.
Ve a Cargar, toca el micrófono y di lo que tienes. Incluye el precio de venta la primera vez.
Sirve cualquier producto, esté o no en la lista. Si dices “veinte pantuflas moradas a dos mil”, crea las pantuflas solo.
Hazlo de a poco: una categoría por día es mejor que intentar todo en una tarde.
Antes que nada: tu correo sí tiene que ser real. Al crear el negocio te llega un enlace para confirmarlo, y es el único camino para recuperar tu contraseña con Olvidé mi contraseña en la pantalla de entrada. El de tus vendedoras da lo mismo; el tuyo no.
Dictando siempre se cuela algún error: un producto sin color, una cantidad disparada, un precio en cero. En Inventario actual, dentro de Cargar, puedes arreglar todo sin ayuda de nadie.
Si intentas borrar algo que ya tiene ventas, la app se niega y te dice que lo dejes en cero. Borrarlo arrastraría su historial y dejaría mintiendo los informes de los meses pasados.
Después de que tus vendedoras trabajen, aquí van a aparecer productos que ellas improvisaron al vender algo que no estaba cargado, y cantidades en negativo: el sistema creía que quedaban 2 y se vendieron 3. Eso no es un error de ellas, es tu inventario que estaba corto. Corrige la cantidad y ponle precio si quedó en cero.
Ojo con las variantes repetidas: si una gorra quedó “negro” y otra “sin color”, son dos productos distintos para el sistema. Corrige el color de una y elimina la otra sumándole sus unidades a la que queda.
En Cargar, más abajo, está Tu equipo. Ahí creas tú las cuentas: nombre, correo de acceso, la contraseña que le vas a dar, y si es vendedora o admin.
El correo no necesita existir. ana@tutienda.com sirve perfecto: es solo su nombre de usuario. Ella no recibe ningún correo ni tiene que confirmar nada, entra de inmediato.
Una vendedora solo puede vender y preguntar. No carga mercadería, no ve el cierre ni los informes, y no cambia precios de lista. Un admin tiene tus mismos permisos: úsalo solo con alguien de confianza.
Junto a cada persona tienes tres botones:
Si en tu negocio le dicen “chalas” a las sandalias, agrégalo en Palabras del negocio, al final de Cargar. Escribes la palabra, el producto al que corresponde, y guardas.
Desde ese momento la entienden todas, no solo tú.
Esta es la parte que detecta las pérdidas. Hazla todos los días, a la misma hora, antes de cerrar.
La app elige 5 productos al azar. Los cuentas de verdad, anotas lo que hay, y tocas Comparar con el sistema. Si falta algo, te lo dice de inmediato y ajusta el inventario.
Que sean al azar y todos los días es lo que hace la diferencia. Si avisas qué vas a contar, pierde todo el sentido.
Pestaña Informes: Hoy, 7 días, Mes y Año. Cada uno con el gráfico de ventas y la comparación con el período anterior.
Lo que conviene mirar cada semana:
Toca a cualquier persona en “Quién vendió” y entras a su detalle: su total del período, su gráfico, lo que más vendió, y sobre todo venta por venta con fecha y hora, agrupadas por día. Las que hizo con rebaja salen marcadas en rojo.
Ahí adentro el selector de Hoy, 7 días, Mes y Año sigue funcionando: cambias el período y se recalcula sobre esa persona.
Con Guardar PDF se abre el menú de impresión. Elige “Guardar como PDF”. Si estás dentro del detalle de alguien, el PDF sale con su nombre y su período: ese es el reporte individual que puedes imprimir o enviar.
Abre la dirección en Chrome, entra al menú de los tres puntos (⋮) y elige Agregar a pantalla de inicio. Queda con su ícono, como cualquier app.
Haz lo mismo en el teléfono de cada vendedora.
La rutina que funciona: cargar la mercadería cuando llega, que las vendedoras registren al momento de vender, y el cierre todos los días antes de irse. Sin el cierre diario, el resto pierde la mitad de la gracia.
Útil para dejarla pegada detrás del mostrador.